ANALISIS URBANO AMBIENTAL.Nuevo suelo urbano en Pinamar.

Los emprendimientos urbanísticos en la costa, han provocado a lo largo del tiempo una diversidad de efectos no deseados sobre el sistema litoral. Estos efectos pueden incluso convertirse en limitaciones al propio desarrollo de estas comunidades costeras, cuando afectan de modo drástico algunas de las funciones del ambiente. Un desarrollo urbano ambientalmente carente de armonía puede poner en crisis las funciones del ambiente ligadas a la amenidad, mientras que la mala gestión de los efluentes y las obras de captación de aguas para la provisión, tanto comercial como domiciliaria, pueden comprometer e incluso destruir las reservas de aguas subterráneas (Del Río, et al. 2009).

La historia nos muestra con incontables ejemplos como la calidad ambiental de un territorio se ve disminuida progresivamente a medida que aumenta la antropización del medio. Podríamos decir que ambas variables –calidad ambiental y desarrollo urbano- describen una relación de proporcionalidad inversa, en la que los valores naturales se ven reducidos, fragmentados y despojados de su función homeostática a expensas de la creciente artificialización. Sin embargo, la oportunidad de intervenir desde la etapa de planificación inicial de un proyecto de incorporación de suelo urbano, hace posible minimizar y/o revertir esta relación conflictiva mediante la evaluación ambiental aplicada a los procesos de planificación primaria.

De este modo, nos encontramos frente el desafío de comenzar a transitar la incorporación de criterios de sustentabilidad frente a la dinámica de producir suelo urbano. Partícipes de hacer convivir las esferas social, natural y económica en un todo dentro de los límites de la porción de territorio afectada y a su vez integrada en los sectores adyacentes ya desarrollados y en toda la trama de la ciudad.

Partiendo desde la condición urbana de Pinamar, desde el punto de vista de su identidad, generada en el proceso de desarrollo hasta la actualidad, denotamos algunos aspectos a considerar:

a) Capacidad de desarrollo: ( mayor porcentaje de tierra vacante)

b) Las condiciones paisajísticas que otorgan las dunas forestadas. (geoformas).

c) La impronta turística que le da el carácter de Villa de descanso.

d) Su dinámica de funcionamiento urbano ( paralelo al mar)

e) La singularidad de su población, defensora de sus recursos.

f) Creciente expansión demográfica en los últimos años, que ya convirtió en ciudad de hábitat permanente varios sectores de la misma.

g) El paisaje urbano regulado mediante sus normas de ocupación territoriales (COU).

h) Otras.

Sosteniendo los factores que conforman el nuevo paradigma de desarrollo:

Podemos centrarnos así en una significación de:

1) una Ecoforma del territorio: “donde se devela la forma profunda del territorio, para valorizar los ecosistemas naturales y crear lugares de alta identidad de paisaje” (CEPA, 2009).

2) una Socioforma del territorio: “cuya aspiración es permitir que emerjan los deseos sociales y económicos más profundos y genuinos dándoles forma cultural” (CEPA, Op.Cit.).

3) una econoforma del territorio: donde la plusvalía que se genera con el suelo urbano es producto de la calidad de su proceso de generación y sostenimientos de standards altos en las posteriores etapas de consolidación.

Estos tres ejes de análisis sostiene toda la intervención que desarrollamos en torno al proceso de urbanización en las ciudades costeras bonaerenses promoviendo desarrollo con conservación de recursos.

fuente: fragmento del trabajo realizado en Mayo 201o para ampliacion de planta urbana, Tridente V. Pinamar.

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De las Silfides 1767
Pinamar, 7167, BSAS

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